domingo, 1 de abril de 2012

FRANS MASEREEL

Boquiabierta me acabo de quedar. Y el descubrimiento viene, una vez más, de mano de El País. Mira que soy fan devota de ilustradores oscurillos y extraños, pero nunca había contemplado la tenebrosa y actualísima obra del belga Frans Masereel, nacido en 1889 y desparecido en 1972. Luces, sombras y trazos duros e impenitentes, como si de tragedias llenas de aristas se tratase y casi cinceladas en litografías o grabados, nos llevan en su obra del año 1925 "La Ciudad" a un entorno tristísimo, inevitable, en el que observamos cómo una urbe cualquiera respira colmada de seres de toda condición social en su lucha diaria y muda por sobrevivir en medio de una terrible desigualdad. Una modernidad de otra era hace gala de eternidad en esta obra cercana ya a su centenario, y sigue acongojando de mala manera. Ahora que conozco a Masereel comprendo otras cosas. Cuánta luz había de guardar este hombre en su interior para poder retratar con tanta fiereza a la silenciosa oscuridad. La oscuridad de una realidad que lo rodeaba, inmisericorde. Tanto que incluso su obra llegó a estar prohibida por los nazis. Gracias, señor Masereel, por abrirnos las puertas de su Metrópolis.

RETORNO AL PRESENTE

No había reparado yo en que la pelirroja más libre del panorama folk rock USA había rendido también su merecido tributo a Hank Williams. Y es que por lo visto la señorita Neko Case decidió en su momento rendir pleitesía al pasado más glorioso de su patria. El country convencional y arraigado de la época se transforma con la voz glacial y vibrante de Neko en un lamento de lo más intrigante y misterioso. Hablo de "Alone and Forsaken" (menudo titulito, por otro lado). Me he quedado tan patidifusa al descubrir (tarde) esta fascinante versión, que me lleva a pensar en lo grandes que fueron según qué canciones, pero lo grandiosas en que se convierten cuando alguien tiene a bien transmutarlas; convertirlas en oro. Otro ejemplo alucinante por el cambio brutal que sufre la canción respecto de la original es Nobody Except You de Dylan (del cual no he hallado el vídeo en youtube), hecha por los oscuros predicadores, ya desaparecidos, Sixteen Horsepower. Es posiblemente la versión más diferente, bella y emocionante que he escuchado. Suena a algo antiguo y sagrado. Y buceando entre vídeos de este grupo, resulta que también ellos hicieron su particular paseo por el señor Hank con el mismo tema del que hablaba al comienzo de la entrada.

¿Y qué prueba todo esto? La tremebunda e incontenible capacidad creadora y transformadora del ser humano. Con la sensibilidad de cada uno, se puede embellecer o dotar de un nuevo significado a algo que tuvo su tiempo y su lugar. Gracias a dichas almas sensibles que saben captar la esencia de aquéllo que perteneció a otra época y posiblemente se halle olvidado, la creación regresa al presente reconvertida en un regalo nuevo y poderoso.

viernes, 30 de marzo de 2012

HOY TE ESCRIBO DESDE...

Quien haya sido un fan devoto de Jane Austen, seguramente habrá echado un ojo al libro "Mi querida Cassandra", el precioso y enternecedor librito que recoge, en una primorosa colección, parte de las misivas que la señorita Austen escribió a su hermana Cassandra. A día de hoy nos puede resultar extraña la devota convicción con que allá por el XIX se escribían unos a otros, aun simplemente para desarrollar confidencias sobre las cosas más mundanas o bien para desahogo sentimental y emocional. Las cartas que Jane escribió a Cassandra suponen un periplo entre una senda y otra, pero la maravilla consiste en comprobar la delicadeza, la educación, la ternura y la sinceridad con que los seres humanos se carteaban antaño. Hoy estamos tan acostumbrados al "nuevo" método epistolar (véase emails), que, aun siendo el contenido lo más importante, la frialdad o el desapego con que los escribimos ha hecho que los más nostálgicos hayan optado por volver al gusto clásico por las cartas en papel. Esa necesidad de contar, de comunicar y de expresar en la más estricta intimidad añadida a la emoción de la espera por la obtención de respuesta es mágica y adictiva. El hecho de que el papel, al igual que la piedra, guarde para siempre (o al menos durante muchos años), el aroma, la textura y las impresiones y sentimientos de millones de personas que durante siglos han plasmado toda su vida en un trocito insignificante, habla tan alto y claro del ser humano y su mínimo y ligero paso por esta vida y su necesidad de no ser olvidado... Resulta tremendamente emotivo.

domingo, 25 de marzo de 2012

LA PROMESA

Arcadia y la ensoñación pastoril... o lo que viene a ser la promesa de una América que nunca fue ni posiblemente será: internet. En la teoría, una tierra sin nombre, sin dueño y donde la libertad es un derecho para cualquiera en lugar de un privilegio para unos pocos. En la práctica, un lugar donde pastorear a cambio de la total pérdida de intimidad, y donde la libertad se entiende como la exposición continua y abierta en canal. ¿ O no? Pues la respuesta sigue siendo una incógnita, porque obviamente, nada es tan bueno pero tampoco tan malo. Como siempre, depende de la relación que se establezca con la herramienta de que dispongamos. En este caso, "la máquina". Esa máquina que nos toma de la mano y nos lleva a confines inexplorados. Pero sólo si queremos. Ahí radica la cuestión, en la capacidad de elección; saber decir NO. ¿Cuál es el uso que le darás a Internet? Puedes escoger vivir a través de la red, depender absolutamente de ello fomentando relaciones (llamémoslo así) con cualquier persona de cualquier parte del mundo. O puedes emplear lo que Internet te ofrece, sabiendo por qué lo coges. Es decir, sabiendo por qué lo usas y hasta qué punto lo necesitas. Aunque no debería ser siquiera cosa de necesidad, sino de uso. ¿Tal es nuestro grado de soledad?

NUEVO BAUTISMO PARA TEDDY

Por una vez nos permiten llamar a cada cosa por su nombre; se agradece. Nunca mais "apropiación indebida", sino ROBO, y los autores del mismo, LADRONES. Y cómo me congratula que concretamente esta preciosísima precisión se aplique directamente a lo sempiternos protegidos de todos los gobiernos habidos hasta ahora: la SGAE. Fijaos que no se trata de un insulto, de una diversión adolescente cocinada en el gusto por vituperar gratuitamente, sino de una acusación real y verdadera (y patética en última instancia) a un conglomerado de seres, empresarios, "artistas" (?) y demás chusma dedicada única y exclusivamente a vivir del cuento. Que el Tribunal Supremo haya decidido estimar el recurso que interpuso CNT contra la SGAE porque ha de prevalecer la libertad de expresión (aunque lo que se exprese sea un artículo en el que se define a la societé como a una "cueva de ladrones"), es una noticia tan fantabulosa que sueño con el momento en que cada cosa se recoloque en su sitio y podamos tener una industria de la música acorde con los tiempos que corren y que resulte realista ante los cambios trascendentales que está sufriendo. Basta de vivir de canciones recalentadas y totalmente prescindibles. Basta de decir que internet mata la música cuando hay millones de grupos totalmente desconocidos creando mil cosas y optando por otros modos de promoción y protección para sus creaciones. Basta de sacar sólo dos canciones buenas y rellenar un disco con basura para venderlo después por 20 euros. La música jamás morirá, aunque algunos se empeñen en tan tremebundo y falso vaticinio. Lo que ha de fallecer es la industria que hasta ahora hemos conocido. Puede que estemos en el buen camino si, por una vez, podemos llamar ladrón a quien verdaderamente lo es y para ello nos avala la ley.

sábado, 24 de marzo de 2012

EL PICOTAZO DE TU VIDA

Hermanos y hermanas, es para mí un honor informaros (si no lo estáis ya) del nacimiento de un pequeño ser que espero traerá muchas alegrías. Si ya el humor negro y duro de Karma Dice y de El Jueves, entre otras publicaciones, nos hacía deleitarnos y reafirmarnos  elegantemente en nuestras miserias y peculiaridades patrias, es hora de que el recién llegado pequeñín abra la boca y nos escupa. 

Se llama Mongolia y es una nueva revista seriosa. De esas que dan donde duelen aliñándolo todo a base de un aceite muy denso y un vinagre muy ácido. Justo como nos gusta. Contemplar la realidad y temblar, pero de risa. Bendito sea su decálogo. Seamos sufridores de las circunstancias que vivimos, pero no seamos bobos y quejémonos. Y sobre todo, pongamos en vereda a la "acción". Ese término que indica movimiento, dirección, intención, cambio. Se trata de periodismo de verdad, del bueno, del que irrita y provoca sarpullido. A través de palabras serias o a través de rascarte mucho después de haber recibido el picotazo de tu vida. Eso es MONGOLIA.

domingo, 18 de marzo de 2012

THE SHOW MUST GO ON

Semana de la moda tras semana de la moda encontramos fuera de los recintos donde arden las pasarelas un espectáculo en ocasiones bien distinto al buen gusto (supuesto buen gusto de los diseñadores afamados y sus millonarias y recalentadas colecciones). Niñitas, niñatos y aniñados se pasean por las calles con looks imposibles y ridículos, en una lucha perenne por ser el más audaz, el más moderno, el más atrevido y el más llamativo. Cámara en mano, se miran, se gustan, se adoran entre sí mientras se envidian y tratan desesperadamente de llamar la atención de los viandantes, de alguna modelo y por qué no; de algún editor de revista de moda. Luchan denodadamente por hacerse un hueco, dejarse ver, hacerse un nombre... ¿en qué? ¿De qué manera, o a cambio de qué, y para qué? Posiblemente piensan que a través de la creación de un ego-blog y sacarse fotos con una Mark II y con ropas de H&M siempre mezcladas con Miu Miu, Lanvin o Dior llamarán la atención de otros cientos de niñitas, niñatos y aniñados que comenzarán a seguirlos en rebaño e incluso imitando sus atuendos, de modo que obtendrán una visibilidad importante dentro de la red, ya sea digital o de papel, en la que las arañas más gordas querrán contratarlos... y así será.

¿Qué aportarán realmente a la moda estos individuos? A la moda posiblemente nada, pero al mundo de la moda sí. Revolución sensorial y visual añadida a todo lo que ya conocemos. Pero siempre podremos maravillarnos ante alguien vestido con filetes de ternera. The show must go on.