domingo, 11 de marzo de 2012

ATTICUS, JEM Y SCOUT

Con esto de que El País regala cine clásico con el diario, voy engrosando títulos imprescindibles a mi colección (casi poseída por Cary, qué le voy a hacer; soy fan). Se trata de pelis que ya había degustado y que me encantaban, pero que no me había decidido a comprar. Y de pronto te topas con que el periódico te las regala. ¡Pues mira qué bien! Una de las últimas que quise comprar fue "Matar a un ruiseñor". Esta tarde he vuelto a verla, tras unos cuantos años sin recordarla, y una vez más me ha emocionadoy conmovido. Esos ojos de Robert Duvall mirando dulce y silenciosamente a Scout, se han quedado clavados en mi memoria y cierran el círculo de un film tan certero, delicado y honesto como duro, comprometido y valiente.

Que existieran Atticus (es), Jems y Scouts en aquélla época (que seguramente los hubo), es sin duda un buen presagio de cara al futuro, cuando de cambios sociales imprescindibles se trata. Esperemos que nadie quiera olvidar estas historias que siguen alimentando nuestro presente, y si el que te regalen gratis esta maravillosa película sirve de acicate para recordar, mejor que mejor.

 

SISTER ROSETTA

Acabo de ver la luz. Bueno, la vi ayer, y el haz luminoso en cuestión se llama Sister Rosetta Tharpe. Esto no es actualidad, que conste. Pero sí es actual porque esta señora fue una pionera, una verdadera y gran pionera que abrió camino por unas cuantas sendas, a saber: era mujer, era negra, y tocaba la guitarra eléctrica. En los años 30 y 40. Alucinante. ¿Dónde estaban Chuck Berry y sus punteos rockandroll entonces? En los dedos de esta mujer adelantada a su tiempo; libre y volcánica. Esa mezcla explosiva entre gospel y rockandroll resulta fascinadora... La hermana Rosetta era una predicadora sin púlpito; una preacher de la calle, con sangre en las venas y alma imperfecta, auténtica creadora primigenia del soul power cargando en sus brazos una preciosa Gibson y desparramando todas sus creencias acerca de Dios y los Hombres (ambos en mayúsculas, sí) con pasión ardiente y contagiosa.

Verla actuar, tan señorita y guapa, y sudando una energía  tremebunda, además de regalar una voz sólida e hipnótica, es comprender lo que es el poderío de la mujer en su más pura y cristalina esencia. ¡Amén!

http://www.youtube.com/watch?v=y04wFV-k6is

domingo, 4 de marzo de 2012

SABER VER

Ayer vi Luces Rojas, el nuevo film del director de Buried. No haré una crítica de la película, tan sólo recordar los vericuetos meta-mentales por los que me llevó. Ni siquiera sé si recomendarla. Plantea una experiencia y una duda. Creer o no creer. Saber ver el resplandor. Pero... ¿importa de verdad aquéllo en lo que creemos, tanto como aquéllo en lo que no creemos? 

La capacidad de la mente humana es asombrosa. Y me da miedo. El cerebro y sus misteriosos caminos, su auto-conocimiento, su auto-consciencia... El hambre brutal que tenemos por saber, por averiguar. No consigo entender en qué lugar del cerebro reside la mente. Esa masa explosiva de sabiduría, de datos, de información, de sentimientos y emociones que nos conforma como seres únicos. Y lo peligroso de abandonarse y caer por según qué caminos de la mente. Y los dones de la visión... la visión más allá de lo que se ve. ¿Cuentos de imaginación o de misterio? ¿O realidades? En definitiva, ¿qué demonios importa lo que creamos, lo que no creamos e incluso lo que creamos saber, si las cosas son; la realidad es?

Nuestra capacidad mental es poderosa pero la hemos sumido en el más profundo olvido y no queremos sino vivir de cara hacia afuera de nuestras inconmensurables posibilidades. 

¿Aferencia o eferencia?

CABALLERO SIN CABELLERA

Acabo de saber que se ha publicado recientemente un libro sobre mi querido Nick Cave, y esta vez no está escrito por él, aunque sí son sus propias palabras las protagonistas de este compendio de entrevistas realizadas al aussie a lo largo de toda su trayectoria artístico-vital. Tiene buena pinta, sí señor, así que habrá que catar este "Confesiones íntimas".

Éste hombre siempre ha sido un ser truculento. Imagino que en determinada época drogata y demás, era verdaderamente truculento, pero de aquéllo queda ahora un resto, un halo. Es ante todo un señor mayor, un oficinista de su propia vida, con sus rutinas compositivo-creativas y hazañas de padre y marido. Ahora él mismo decide cuándo y cómo mostrar su oscuridad. Luminosa oscuridad en realidad. Cuando era un jovenzuelo, supongo que dicha oscuridad era una riada deliciosa, peligrosa e incontenible, que durante años lo ha moldeado y definido. Pero ahora ha perdido parte de su gracia. "Gracia" en el sentido en que se emplea la palabra en inglés, grace. El halo perturbador, angélico y duro de que hablaba antes. Ha perdido parte de ese encanto al ritmo que ha perdido su cabellera para tornarse en un caballero aún más cabellero que antes. Ofrece incluso entrevistas educadas, a día de hoy, y filtra su inteligencia de modo matemático. El Rimbaud de 1'90 metros, de loca pelambrera y hambrientos ojos azules es ahora un ser medido y comedido. Pero por suerte, aún podemos ver, escuchar y leer a su ser (truculento o no). Con el paso del tiempo y con la ayuda de este libro, podremos entender mejor por qué empleó las palabras que empleó, y por qué emplea ahora las que emplea.

Suerte que la hermana heroína no se lo llevó.

miércoles, 29 de febrero de 2012

V DE VICTORIANO

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/28/actualidad/1330456425_438515.html

Esta noticia me da pie para comentar cierta cosa... ¿Qué tipo de querencia por un pasado que no conocimos nos hace deleitarnos con una mezcla concreta de ingredientes gráfico-novelísticos? Me refiero a esa extraña mezcolanza entre la Inglaterra victoriana, el misterio, los crímenes, los justicieros (y/o vengadores), mesmerismo, autómatas, romances secretos y prohibidos... Lo que viene siendo un puré creativo a base de Jane Austen, Alan Moore, Conan Doyle, Poe, Asimov, Clark y un largo y rarito etcétera. Podemos encontrar zombies, fantasmas, cuervos, oscuros caserones e iglesias góticas semiderruidas en mitad de la campiña, vaporosas damiselas, torturados y oscuros héroes marchitos... todo ello enclaustrado en un escenario de lo más narcótico y sugerente que incluso se atreve con lo sci-fi. Quisiera saber qué tecla oportuna nos hace amar esta clase de historias. V de Vendetta es sin duda mi preferida, y eso que aquí el dolorido enmascarado no proviene del Londinium victoriano, pero sin duda evoca esa nostalgia por un pasado que extrañamos sin poder evitarlo.

Hay algo en nosotros que nos hace mirar al pasado y soñar con aquéllo que fue y que imaginamos cómo fue (seguramente radicalmente diferente a lo que es la realidad).

¿Seguiremos mirando al futuro a través del espejo de siglos pasados?


viernes, 24 de febrero de 2012

YA NADA.

















Tras los urdangarines varios que se pasean frente a nosotros, una se pregunta... ¿De dónde sale ese cóctel de estrategas, psicólogos, expertos en lenguaje corporal, etc. que controlan todo cuanto sale de boca de toda persona pública? Quiero decir, ¿dónde reside la verdad? Si todos los seres que ostentan el poder por medio de sus cargos (electos o no por el pueblo) están domesticados por personas que han estudiado para ello... ¿dónde queda la realidad, lo verdadero? ¿Cómo nos las apañamos para creer en la palabra de alguien? Si cada mirada, cada gesto incluso en apariencia involuntario y cada movimiento de cabeza está estudiado y mil veces ensayado, no queda sino el terror. El pánico. Si no hay naturalidad porque no está permitida, no hay honestidad, no hay VERDAD. Por tanto, la idea de confianza se deshace hasta desaparecer en un asqueroso líquido burbujeante y humeante como la bruja mala de El Mago de Oz. Si no puedes mirar a alguien a los ojos y creerle, todo está perdido.


Me asusta profundamente ver que todo lo público está contenido por una rémora de asistentes especialistas en esto y aquéllo que "preparan" las comparecencias, actos, ruedas de prensa, apariciones públicas, etc. para crear y hacernos creer (y caer) en un circo para el que no hemos comprado entradas. Todo se halla medido al milímetro para poder comprar la objetividad. La verdadera subjetividad se esconde tras siete velos de una gran labor actoral y una mejor dirección de actores, atrezzo e incluso banda sonora.

Me da miedo y asco en lo que se ha tornado el ente público que nos rodea. ¿Por qué ya no vale una mierda el hecho de dar la mano a alguien y que ese tacto sea algo sagrado?

martes, 21 de febrero de 2012

¡AGUA VA!







¡Agua! Resulta que hay agua, vapor, saunas, gotitas, en un planeta recién descubierto. Qué alegría. Donde hay pel... donde hay agua hay vida, o eso se dice. Y según
El País, (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/21/actualidad/1329840047_746484.html), este nuevo compañero (o más bien recién visto) desconocido hasta ahora, tampoco es como se hubiese esperado.

Cuántas cosas hemos de ver y conocer. Y lo maravilloso de conocer lo que no se conoce, es el camino misterioso que se ha de recorrer, no tanto el llegar y verlo. La importancia del recorrido, del conocimiento de lo que vamos viendo. Que si los neandertales (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/24/actualidad/1330100057_161440.html) en realidad no compartieron el planeta Tierra con nosotros sino que se extinguieron mucho antes, que si encontramos nuevos planetas, satélites y estrellas que nos hablan de nuestro pasado... Lo curioso de los descubrimientos es que puede que llegue un momento en que los veamos como algo absurdo o fantástico... en el momento en que una nueva y sorprendente teoría lance al traste todo aquéllo que sabíamos hasta este momento. Es fascinante cómo la ciencia siempre resulta ser inconcluyente y atrevida, y que ni siquiera el paso del tiempo podrá asegurar ciertas cosas que ahora creemos conocer e incluso desconocer. Por eso, en el camino está la clave de todo.

Ahora sabemos lo que sabemos; ¡los medios nos hablan de ello continuamente! Y sin embargo, sobre casi nada tenemos certeza. Agua, sí, pero... ¿por cuánto tiempo?