miércoles, 15 de febrero de 2012

LUNES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2010


Maldito sea el fenómeno blogger. El lunes 27 de septiembre de 2010 publiqué mi última entrada, muy tristona y cansada. Y ahora, con la excusa de una nueva y recién adquirida asignatura, en lo que está siendo la recta final de la carrera, retomo el impulso y vuelvo a Blogger. Lo cual tiene gracia.

Llevaba, como es evidente, AÑOS sin publicar, y lo dejé en un momento en que de pronto el fenómeno blogger, que ya venía existiendo desde hacía unas temporaditas, se estaba convirtiendo en algo un poco asquerosito. Me explico. Gente escribiendo bitácoras de todo tipo los ha habido y los habrá ad aeternam, pero lo que ha sido el "fenómeno blog" en cuanto a los diarios de niñas que lucen ropas de última creación, es admirable. Y han brotado cual champiñones en un bosquecillo made in Disney. Crías esqueléticas de 16 años llevando ropa (al comienzo) de H&M, Zara, Mango, etc, como si de modelos de pasarela se tratase, apareciendo en posados de todo punto antinaturales, y todas ellas con sus gafas de pasta gigantes, sus moños en la cima del cráneo y sus cupcakes y jarrones con florecillas silvestres sobre libros de Chanel. Y en sus apáticos textos, simples ennumeraciones de lo que llevan puesto (tejido, marca, talla, etc.). Y de pronto... ¡ZAS! Esas chicas que hacía unos meses iban de Zara, ahora van de Prada. ¿Hey, baby, qué pasó? Pasó BLOGGER. Pasó que las firmas de moda cara se fijaron en ellas viendo el tirón mediático que estas "modelos" procuraban a marcas de medio pelo. Y lo siguiente fue... primera fila (perdón, front row) en los desfiles que más hacen babear a los mortales que sueñan con la mode, adquisición gratuita de prendas in y por tanto convertirse en chicas it.

¡Hay que ver! Lo que nació siendo una ventana adolescente a los dominios del charm, gracias al surgir de los blogs se ha transformado en un estirado, aburrido y pedante escaparate de niñas monas; héte aquí a las nuevas ricas.

lunes, 27 de septiembre de 2010

VIVIENDO ETERNAS DISTANCIAS

Qué gran compañía la de Gardel para ilustrar lo que voy a contar en contraste total con su nostalgia dulce, áspera e irónica!!

Resulta que son buenas nuevas. Primero, porque me he decidido a volver por aquí. Por suerte no se trata de pagar un alquiler por un espacio que no utilizas, y permite regresar siempre, sin necesidad de llamar para avisar de tu vuelta o tocar el timbre. En definitiva, que he vuelto, al menos para escribir sobre esta cosita que me hace feliz. Que son unas cuantas, en realidad. Posiblemente no vuelva a escribir en meses, quién sabe. Tampoco es que importe, porque quien más lee este blog es mi propia persona, con total seguridad.

Todo el miedo, tensión y preocupación que destilaba el último post que publiqué, se cumplió. Cumplí con las expectativas, y es que la cosa se jodió. Hace unos meses no me salieron bien las cosas, pero he aprendido, aun a base de rabia y hartazgo, a esforzarme una vez más y en febrero me volveré a examinar de nuevo y por última vez, pero no será igual, porque pongo a Bender por testigo, que el espíritu luchador de Scarlett O´Hara me ha poseído. No me rindo. No me da la puta gana. Estoy empezando a ambicionar muchas cosas que, mira tú por dónde, sé que puedo conseguir. Y oh, soy universitaria de nuevo. Estoy en tercero de Gráfica Publicitaria, en medio del proyecto final, y además me he matriculado de nuevo en Periodismo para acabar aquéllo que una vez terminé sin terminar. Y no sólo eso! Comenzaré en breves clases de dibujo anatómico, cosa que me debo a mí misma desde hace unos cuantos años. Ah! y existe un nuevo proyecto musical en mi vida. Por fin voy a cantar soul, otra de esas cosas que me debía a mí misma; por fin voy a sosegar ese hambre por expresarme cantando de verdad, sin ruido ni electricidad, pero con cortocircuitos siempre.

Y en medio de tantos estudios, comienzos, búsquedas, y círculos cerrándose realmente, estoy encontrando unos momentos de felicidad alucinantes.

Sigo echando de menos ciertas cosas, aquéllas de las que hablaba Gardelito precisamente (en un recodo de tu senda está mi hogar...), pero creo que nunca llegué a ver claro, excepto ahora, que el trabajo de introspección o de autoconocimiento, y esfuerzo y alegría (hacer tuya la alegría besándola al pasar, claro), e implicación y creatividad; esa unión con tu propia fuerza vital, da frutos. Y muchos. Y ahí estoy, recogiendo mientras siembro. Es siempre primavera ahora, aunque contemple el resto de estaciones. Y lo bien que huelen! Mientras, otras cosas siguen creciendo... nunca pensé que regar funcionaba tan estupendamente.

Estoy aprendiendo a enamorarme de la vida, creo. O es que ya lo he hecho?

miércoles, 28 de abril de 2010

ESTRÉS

Estoy preocupada. Preocupada por muchas cosas que dependen única y exclusivamente de mí; de mi tiempo, dedicación, esfuerzo y saber hacer. Y son mucha cosas a la vez. No es nada que no haya hecho antes o que no pueda hacer, pero me aterran las posibilidades de no llegar. De no acabar bien, de no zanjar las cosas que empiezo de forma satisfactoria. Tengo muchas cosas pendientes y necesito encontrar dentro de mí la calma para hacerlas sin agobios. Porque me conozco, y hoy por hoy soy incapaz de no ponerme nerviosa.

Sueño (e incluso tengo pesadillas) con deberes, trabajos, exámenes... amén del trabajo y otros proyectos importantes en los que deseo participar; e incluso de cosas nuevas que reclaman que comience y que esté al cien por cien en la vida. Y yo quiero hacer todo lo que quiero hacer, pero me acongoja tanto no estar ahí, dándolo todo... no poder estar ahí. Y lo jodido es cuando pasa a lo físico. Suelo tener un nudo en la garganta que se puede deshacer de pronto o quedarse ahí hasta que recuerdo que lo llevo conmigo y entonces estalla con un mínimo detalle. Últimamente tengo el pecho encogido, literalmente, y un ladrillo por cuello. Y tampoco tengo hambre. No sé si realmente esto forma parte de madurar o de aquéllo que llaman estrés. Quizá es que estoy enamorada del hecho de trabajar bajo presión. El caso es que me encanta todo lo que hago, pero creo que no sé tomármelo con calma, otorgarle a cada cosa su propio ritmo. Y, aunque parezca mentira, todo esto de lo que hablo forma parte de la Alegría con la que vivo, sólo que en ocasiones (estas últimas semanas además de las que me quedan) todo se vuelve un pelín dramático. Pero es que no puedo evitarlo.

Ójala supiera tomarme las cosas de forma más relajada y pausada. Tampoco me gusta de todo esto el poco tiempo que tengo para el resto de mi vida. Hace mucho que no estoy con mis amigas, me pierdo cosas por el camino, y dejo de hacer cosas que deseo terriblemente llevar a cabo. Sé que es algo procesual y que todo el esfuerzo pronto derivará en otras historias, pero a día de hoy mi cabeza siempre está pensando "qué tengo que entregar mañana? para el martes tendré terminado el trabajo? me dará tiempo a estudiar para el exámen del jueves? aprobaré la que tengo pendiente del año pasado dentro de unas semanas? podré hacer prácticas? me compensa la entrevista de trabajo de mañana? sigo como estoy? y en septiembre vuelvo a la facultad, podré con todo? PODRÉ CON TODO?


Dicho así suena muy tonto, pero dentro de mi corazón, cuerpo y mente todo se complica y toma un peso fundamental. Porque de hecho, cada cosa que hago, por fin, significa algo.


Y tras esto, sigo con el trabajo para mañana antes de ponerme a estudiar para el exámen de mañana. Yiiiihiii.


Pero con alegría eh? con alegría.

viernes, 26 de marzo de 2010

ALEGRÍA

25 de noviembre de 2009. Ese fue el último día que escribí. Y me pregunto cuál ha sido -realmente- el motivo por el cual no he vuelto a pasearme por estos lares.

Sigo dispersa, como siempre. Y debo decir que no me he alejado, aunque no haya estado aquí. Estoy viviendo una de las épocas alegres de mi vida. Puedo decir claramente que me siento feliz, bastante llena de satisfacción y curiosidad y sobre todo, de capacidad de sorpresa. Ah, y he de decir que ahora abro los brazos a la vida y ésta está siendo muy generosa. Desde hace meses siento un calorcito muy agradable dentro de mí, y no; no es fiebre (aunque sí un tipo de). Me siento cada vez más unida, de forma espontánea y dulce, a la gente a la que me siento unida. También me siento más unida a mí misma de lo que he estado nunca, y creo que esto ya no tiene marcha atrás.

También he de decir que mis pies son más capaces de pisar la tierra; digamos que aunque sigo sobrevolando la ciudad y alrededores, al menos no me pierdo.

Desde hace un tiempo (crucial) estoy luchando, agradablemente luchando, y en ocasiones duramente luchando, pero como es tan nueva la sensación de recompensa, se está volviendo adictiva. Y aquí/así estoy. Contenta y agradecida. Se podría decir que ésta es una carta de amor hacia mi vida, hacia mí misma y hacia el momento vital que atravieso. Y es que hay que mantener el ego bien afiladete, por si las moscas, que se acerca el verano. Ah, y por una vez no le tengo miedo (al verano).

Y se acaba... se acaba Gráfica... y esta vez creo que no voy a poder (ni querer) evitar llorar. Ha sido TAN grande todo esto... y empiezo de nuevo (y tanto que de NUEVO) Periodismo... más adelante me daré aún más cuenta de lo que realmente supone haber dedicado 4 años de mi vida a Gráfica y a terminar Periodismo. Y es que sí. Como decía aquélla vez, el círculo preciso y precioso se está cerrando para abrirse para siempre.

Qué alegría siento!!!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

PAUL WHITTINGTON Y SUS MARAVILLOSOS ANDROIDES


Deberíais conocer a los androides de Paul Whittington. Me encanta la obra de este fotógrafo y director (por ahora) de cortometrajes.

Me gusta cómo contrapone la crudeza y la ternura humanas, y cómo las traslada a supuestos objetos, ya sean muñecos metálicos, de plastilina, o vegetales. Consigue dotarlos de una humanidad asombrosa: sus personajes resultan tristes, desdichados, patéticos... pero también inexpertos, curiosos, juguetones y ávidos de vida. Me recuerdan a juguetes rotos. De esos que casi nunca (casi) imaginarías vivos, pero que sin embargo algo en ellos trasciende y se comunica con una parte esencialmente humana y primaria que hay en nosotros. La bondad, la dignidad, la generosidad, las preguntas acerca de qué y quiénes somos... Esos ojos en teoría fríos e inanimados son dos bolitas de hierro que te miran dubitativos y te sonríen tímidos. Necesitan respuestas, necesitan comprender y conocer. Son tan... asquerosamente humanos.

Los androides que el señorito Whittington ha desarrollado para sus cortos transmiten todo tipo de emociones. Y reflexiones, y conclusiones. Plantea preguntas muy interesantes mientras te guiña un ojo. Sus personajitos me enternecen igual que Chaplin, ya sea en sus pelis mudas o en las sonoras (especialmente Candilejas transmite exactamente aquéllo de lo que hablo). Se trata de esa especie de aire desolado, solitario, casi infantil, de extrema dulzura, de entrega ; ojos enormes y brillantes que dudan pero te necesitan, desvalidos. Me emocionan. Y se trata de androides. Muñecos. Son sin embargo unos seres, creados por el hombre, que son capaces de sentir cosas más bellas y buenas que muchos seres "humanos". Curiosa paradoja de nosotros mismos. O no.

Os recomendaría que viérais muchos de los cortometrajes de Whittington, pero en especial os diría que os quedéis con tres de ellos, y en este orden además, jeje:

Android 207: http://www.orangecorefilms.com/android207.html (su estética es maravillosa)
Table Kid Kirby: http://www.orangecorefilms.com/tablekidkirby.html (son varios vídeos)
L19: Disposed: http://www.orangecorefilms.com/l19disposed.html


Me encantaría leer vuestras opiniones, una vez que hayáis visto estas cositas. Merecen la pena, de veras.


PD: Por una vez me gusta un robot que no es un gran cabrón. Bender, cariño, espero sepas perdonarme. De todos modos siempre te seré fiel. El amor es tal que asín.

lunes, 16 de noviembre de 2009

NO QUIERO MI ESPACIO

No era mi pretensión, os aseguro, escribir una nueva entrada tan rápidamente. Pero casualmente, se ha puesto a sonar en mi Itunes "All you need is love" y, unido a lo que quiero contar, ha hecho que me hierva la sangre.

Veréis. He entrado en mi cuenta de myspace. Y he entrado para cancelarla. Pero no es la primera vez que entro para salir. Es la cuarta vez que mando mi petición de cancelación y siempre me dice que "en breves" recibiré "un email con las indicaciones a seguir para cancelar la cuenta". La primera vez me lo creí, e idiota de mí, pensé que la llegada de ese mail sería tan fulminante como cuando te registras en cualquier lugar internetil, myspace incluído. Pero obviamente no me lo iban a poner fácil, no. El mail no llegaba, así que una semana después pensé que quizá ya habían cancelado la cuenta, sin mayores complicaciones. Entré para averiguar cómo iba el tema y... ahí seguía mi maispeis intacto. Volví a pedir la dichosa cancelación. Y otra vez. Y con el de hoy ya van, con seguridad, cuatro intento fallidos de matar mi myspace.

Estoy harta. Internet, la tierra prometida donde todo es posible, la América del sueño americano, es un lugar que te atrapa fácilmente, ofreciéndote toda clase de comodidades, ventajas y facilidades para entrar. Es una secta a la que apetece esclavizarse, pero cuando decides salir... es prácticamente imposible. Me pregunto cuánto tiempo real se necesitará para mandar a tomar por saco una cuenta de cualquier sitio web. Y me pregunto también cuánto tiempo real necesitaré yo para deshacerme del PUTO myspace.

Y la pregunta es...

¿Por qué lo ponen tan difícil? Quiero decir; tanto les supone una cuenta más o una menos? Por dios, si con total seguridad siempre habrá adolescentes con ganas de colgar sus fotos sacadas desde la altura perfecta para que sus tetas luzcan en todo su esplendor dispuestas a estrenar sus relucientes maispeises. No lo comprendo. Quiero que me suelten. Ya usé myspace, me vino bien, me cansé, me aburrí, no lo quiero más. Quiero que me suelten de una vez.

¿Por qué? Quien sepa, que hable.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ni siquiera el Purgatorio

Estoy un poco atascadilla. Tengo que terminar un artículo para un proyecto y estoy en blanco. Quizá por el hecho de que debe ser muy breve no consigo dar con las palabras que resuman todo. Y me aburro. Y tengo sueño. Y no quiero hacer lo que tengo que hacer. Quisiera soñar un poquillo, pero no hay nada en el horizonte que me provoque el estado mental/emocional que necesito. Eso sí. He caído en un gran agujero. Llevo media tarde escuchando, una y otra vez, tres cancioncillas de cierto quinteto de los noventa que no nombraré aquí. Quedaría demasiado mal. Pero la realidad es esta: no dejo de escuchar esas tonadillas tontas y fáciles. Y cuando empiezo así, dejándome llevar por gilipolleces como esa, y divagando por lugares no recomendables... sé cómo puedo acabar. Y si aliñas toda esta estupidez con un poco de, mmm... Jacques Brel, y Scott Walker, y Jaques Brel, y Scott, y el grupete ese... pues definitivamente no te has ganado ni siquiera el Purgatorio. Pero me siento así. Tontica.

Me repatean particularmente estos días que cuentas con algo de tiempo, y cosas pendientes que generalmente te apetece hacer (o debes hacer) y que sin embargo, no tienes ninguna gana de hacer, excepto cuando no cuentas con nada de tiempo. Me explico. Durante la semana, entre clase, deberes y curro, apenas tengo tiempo para chorradas (aunque siempre mantengo un margencillo para mis cosicas). Ocurre que a veces tengo tiempo; por ejemplo, una tarde entera sin compromisos, libre por entero para mí. Entonces me digo: por fin, ahora termino las letras de aquéllas canciones... y luego dibujaré aquéllo que me rondaba por la cabeza, o continuaré escribiendo aquél relato que tanto me estaba emocionando... pero no me apetece. Son, precisamente, los días que tengo tiempo, los días que me apetece perderlo. Y es una gran putada. Como una broma cruel y despiadada. Esos días sólo quiero quedar con mis amigas, o ver la tele, o pasarme horas leyendo, o mirando al techo pensando en cómo construir una cámara que sea réflex sin serlo... Y en cambio, cuando me he acostado a las dos de la mañana por terminar alguna cosa y me tengo que levantar a las siete, no puedo dormir. Me quedo leyendo hasta tarde y encima me levanto y me pongo a dibujar estupideces. Joder, debería estar durmiendo. Y me pongo a pensar en lo genial que sería atreverme a decirle algo a aquél camarero de ojos oceánicos y me invento todo un romance. En fin. Y me pregunto... pierdo el tiempo o lo gano? La verdad es que no termino de entender estos mecanismos.

Siempre me falta tiempo, para perderlo y para ganarlo. Y para perder, y para ganar.



Estoy un poco atascadilla.



PD: Por cierto, vaya sosez de post. Creedme que he dudado horrores en publicarlo. El título prometía más, verdad? En fin; otro día hablaré sobre el Purgatorio. Qué dolor de corazón!